EXPOCYTEQ

​Se puede decir, parafraseando a Octavio Paz, que las grandes reformas empiezan con el lenguaje. No son pocos los filósofos y los científicos cuyas inquietudes cognoscitivas comienzan por la reflexión temprana de los significados de las palabras, las oraciones, la sintaxis, los significados. También el conocimiento científico suele preguntarse sobre los enunciados y lo que ellos describen o explican. Es cierto, formular definiciones e insistir en lo que dicen, lo que quieren decir (y lo que esconden) puede ser causa de una acusación de “esencialismo”, pero ello no impide que en la vida cotidiana sigamos preguntando “¿qué es?”, “¿cuál es su definición?”, “¿qué significa?”.

Entonces demarcamos, deslindamos, desentrañamos posibles contenidos de las cosas, los sucesos, la vida, la sociedad. Es natural: queremos saber qué somos y qué es el mundo que habitamos o el que nos habita a nosotros. Estas cuestiones son milenarias; aparecieron con la vida humana; el lenguaje pictórico y el hablado están poblados de impresiones, símbolos y, mucho después, por un lenguaje hablado y escrito que da forma a una idea, a un problema, a una respuesta. En una época la recurrencia de preguntas y respuestas desvela el origen de la ciencia. Los griegos de la Antigüedad, herederos a su vez de culturas orientales lejanas en el tiempo, nutrieron su más trascendente invención: la razón.

En el habla cotidiana la razón está presente, aun sin pensarlo, en todas las actividades de los seres humanos en la comunidad de la que forman parte: dame razón de tu vida, dame razón de tus creencias y opiniones, dame razón de cómo anda el mundo, dame razón de tus padres… Ya san Pablo en una de sus epístolas decía que había que dar razón de la fe.

Dos mil años más tarde, vivimos una época crucial en muchos sentidos. Por ejemplo, no tenemos duda de que la ciencia es un pensamiento y una práctica a la vez, y menos la tenemos de que la innovación científica y tecnológica ha logrado un bienestar que de otro modo no tendríamos. Hace cien años, algunos pensadores criticaron acremente la técnica. Consideraron que la técnica estaba deshumanizando a la sociedad. Naturalmente, no les faltaba razón, sobre todo si recordamos que la técnica destruía la salud, la vida, la dignidad. Pero esto es cierto no por la técnica en sí misma, sino por uso destructivo y enajenante de los instrumentos para producir y crear nuevas condiciones existenciales.

Sin embargo, como dice en alguna parte Czesław Miłosz, él no entendía que los campesinos lituanos y polacos dejaran la vida en el campo con el arado de madera, negando la utilidad de la técnica para ese efecto. Sólo hay que destacar que la ciencia y la tecnología han servido a la humanidad para alcanzar formas de vida más fáciles y sencillas. No siempre ha sido así; en no pocas ocasiones la ciencia y la tecnología han sido sumamente eficaces para la destrucción, así del ser humano como de la naturaleza.

Albert Einstein escribió: “El misterio es la cosa más bonita que podamos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos”. De este espíritu científico procedemos: la ciencia y la tecnología han de resolver nuestros más acuciantes problemas humanos y naturales y abrirnos las puertas de los derechos, de la tolerancia, de la inclusión y de la dignidad. Este mismo espíritu está en la filosofía y práctica de las funciones y proyectos de CONCYTEQ. Divulgar el trabajo de la institución es un deber intelectual y moral, pues nuestras actividades están íntimamente vinculadas con problemas reales.

Este año la EXPOCYTEQ se propone justamente dar razón de fenómenos y preocupaciones reales, como sin duda son los fenómenos naturales que hoy nos afectan gravemente: “Desastres naturales: terremotos y huracanes”, tema de la Trigésima Segunda Exposición de ciencia y tecnología del estado de Querétaro, EXPOCYTEQ 2018, que se podrá ver libremente del 11 de septiembre al 27 de octubre en los 18 municipios del estado.

Con esta Exposición queremos dar razón de dichos fenómenos; es decir, ofrecer de manera sencilla y clara el origen, formación, suceso, consecuencias y previsiones de estos desastres naturales que tanto temor y daños nos infligen. Conocerlos es la mejor forma de prevenir y prevenirnos. Dar razón de ellos es parte sustantiva de la ciencia, de la tecnología y de la innovación. Pretendemos, en esta Exposición, acrecentar la conciencia técnico-científica y fortalecer la convicción de que la innovación científica y tecnológica que hoy se destaca como compromiso fundamental de las políticas públicas y sociales que investigan todos los días estos fenómenos que afectan la vida, la naturaleza y las actividades económicas, sociales y culturales en todo el mundo.

En CONCYTEQ asumimos de este modo una de nuestras responsabilidades jurídicas y éticas con la comunidad queretana.

EXPOCYTEQ 2019